El personal administrativo, por ejemplo, puede estar sujeto a padecer afecciones psicosociales, problemas ergonómicos, etcétera, por las características de su actividad diaria. En lo que concierne a los problemas psicosociales, qué duda cabe que el estrés es la dolencia que aqueja a una cantidad creciente de personas, independientemente del sector o actividad dentro de la que se desenvuelve la compañía en la que labora. El estrés puede condicionar una serie de enfermedades.

Antes se suponía que esta dolencia solo afligía a los ejecutivos, ahora está demostrado que ataca a todos los grupos laborales y todas las profesiones. «Dentro de la pirámide organizacional, lo vas encontrar en todos los eslabones ocupacionales», resalta Roxana Lingan.

Pero también se ha hecho evidente que las enfermedades ocupacionales, en general, ahora se están manifestando de forma más temprana. «Ahora encuentras patologías de hipertensión en poblaciones de 30 años, lo que antes se manifestaba a partir de los 45 o 50 años en adelante», explica Roxana Lingan.

La ejecutiva de Talent Consulting refiere que las manifestaciones del estrés como el insomnio crónico son muy frecuentes actualmente, es así que muchas personas duermen apenas 4 horas debido a las múltiples responsabilidades que asumen. Se pude afirmar que la población mundial cada vez duerme menos, y en muchos casos menos de lo que debería.

Son pocas las personas que cumplen un ciclo completo de sueño. La mayoría ha reducido su período de sueño a solo cuatro o cinco horas. Eso trae consigo falta de vitalidad e irritabilidad permanente y  las expresiones emocionales en el entorno laboral se hacen más vulnerables. Como suele suceder, si a todo eso se añade una inadecuada alimentación, particularmente en el desayuno, el cuadro se complica y pude configurar una situación de estrés crónico.

En cualquier caso, el deterioro de la calidad de vida del colaborador, va incidir directamente en su producción física e intelectual, mermando su productividad, lo que finalmente va impactar en el desempeño de la organización. Prevenir que eso suceda requiere de una adecuada gestión de los riesgos laborales y las enfermedades ocupacionales.


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