La esencia de ese enfoque se refleja en el marco normativo peruano, que en los  últimos años ha introducido importantes modificaciones. La norma referida es el Reglamento de Seguridad y Salud en el Trabajo -decreto supremo Nº 009-2005-TR-, que tiene poco más de cinco años de vigencia.

«Se trata de una norma bastante coherente y se aplica a todos los sectores económicos, es decir, no se limita a aquellos donde existen evidentes riesgos laborales como era anteriormente», explica Orlando de las Casas, especialista en temas laborales del Estudio Jorge Avendaño, Forsyth & Arbe.

Su alcance a todas las actividades económicas donde existen riesgos laborales lo distingue del antiguo reglamento de Seguridad e Higiene que regulaba solo al sector industrial, con exigencias relativas a la seguridad y salud en el trabajo para actividades eminentemente riesgosas como la minería y la construcción civil.

Entre los rasgos destacados de la norma vigente, Orlando de las Casas destaca el afán de establecer condiciones mínimas que pueden ser luego superadas o mejoradas por las empresas.

«Otra gran virtud es que brinda muchas facultades a los trabajadores, a efectos de comprometerlos en el establecimiento de sistemas  de seguridad y salud en el trabajo», opina el especialista en temas laborales.


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