Si bien el derecho a la salud está fundamentado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según refiere César Cano, su trascendencia para las empresas va mucho más allá, hasta abarcar consideraciones prácticas y estratégicas para la organización.

«En suma, invertir en salud y seguridad de los trabajadores implica disminuir las tasas de ausentismo y mejorar la productividad. Un empleado saludable y motivado se va desempeñar mejor en todo sentido, ya sea atendiendo mejor a los clientes, siendo más productivos con las maquinarias y mejorando el clima laboral», anota César Cano.

No contar con  una adecuada gestión de la salud laboral, por su parte, genera una mayor rotación de personal y eleva los costos de búsqueda y selección de personal de la empresa; por el contrario, una persona saludable va a permanecer más tiempo en la organización, con el efecto positivo que eso tiene en términos de experiencia y expertise.

«El capital humano es lo más valioso que tienen las organizaciones, y los directivos son cada vez más conscientes de ello. Por eso ahora están preocupados por prevenir las enfermedades ocupacionales», afirma Jorge Hudtwalcker, Director Médico de Salud Ocupacional y Medicina Preventiva del Centro de Diagnóstico Cantella.


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